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‘Para Bellum’, comedia social en el Gran Teatro
Cáceres - Teatro
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Escena de la representaciónTeatro ·La Estampa Teatro, bajo dirección de Mariano de Paco Serrano, representó ayer en el Gran Teatro de Cáceres la obra'Para Bellum', con Carmen Caballero, Concha Rodríguez, Pedro G. de las Heras y Eva Gómez como intérpretes.
Existe una máxima latina que dice 'Si vis pacem, para bellum', si quieres la paz, prepara la guerra. Tan recurrente y recurrida. Con este juego de palabras se abre la puerta más blindada, la de la familia, la de puertas adentro, la de la honra, la vergüenza, el orgullo, el miedo a que algo pase y nos descubra humanos. Antonieta es una mujer actual, moderna, libre y cultivada. Es médico y ejerce, con gran responsabilidad, en el hospital de su ciudad. Es lesbiana. Le encanta viajar y ha tenido problemas para adaptarse al medio, para subirse al carro y pelear su vida. Su familia es paranoica, está paralizada, estancada en maldecir su pasado. Antonieta ha necesitado un psicoanálisis para descubrirlo todo y descubrirse. Para darse cuenta que su cuñado y su hermana no son perfectos, ni que ella es una solitaria perdedora que no puede conseguir la vida empaquetada de sus padres y hermana. Se ha dado cuenta de que ella está peleando por la libertad y por su felicidad, y por ende, por la felicidad de los que le acompañen… Se ha dado cuenta que su familia está mal, está aburrida y acostumbrada a ello; pero de todas formas, Antonieta quiere compartir con ellos su alegría. Antonieta se va a casar con Lola y van a adoptar a un niño de Uganda. Y decide comunicarlo a su hermana y su cuñado. Y por supuesto se arma la gorda. Explotan todas las bombas enterradas por toda la casa. Antonieta quiere la paz consigo misma, pero necesita compartirlo con su familia e irremediablemente llega la guerra.
'Para Bellum' surge como una necesidad de hacer comedia social, que sirva a todos para reflexionar sobre nuestros propios desórdenes, sobre nuestra propia hipocresía reaprendida, sobre nuestra propia libertad mutilada por nosotros mismos, para hablar de nuestros límites marcados a fuego lento y para jugar a fisgonear por una cerradura enorme a una familia muy particular.
FOTO: PEDRO GATO